Los pacientes, especialmente los niños, que padecen TDAH suelen adoptar una conducta agresiva, ya que sufre dificultades a la hora de controlar su comportamiento y esta conducta puede ser una forma de reaccionar o una vía de escape. Este trastorno, además de hiperactividad, está basado en las dificultades para mantener la atención y controlar las emociones. El TDAH suele aparecer en la infancia y si no se trata a tiempo de forma adecuada puede derivar en serios problemas que se van desarrollando en la adolescencia. Algunas de las consecuencias de un mal tratamiento son la poca confianza en sí mismos, episodios de depresión, dificultad a la hora de adaptarse o de integrarse socialmente, fracaso escolar o en actitudes agresivas. El primer paso para ayudar a los pacientes de TDAH es entender su problema, sobre todo en los casos agresivos, por ello vamos a explicar de una forma sencilla qué tipos de trastornos y conductas agresivas pueden adoptar.
Conducta agresiva en niños con TDAH
La agresividad en los pequeños con TDAH es de tipo físico, verbal, pudiendo en algunos casos en manifestarse en modo de autolesión, consiguiendo así el desafío ante sus padres. Los niños con TDAH sufren dificultad de controlar las emociones, sumado a la impulsividad le hace responder de una manera más agresiva. Alrededor de un 33% de pacientes con TDAH muestran comportamientos agresivos, denominados Trastorno Desafiante.
Trastorno oposicionista desafiante
Muchos niños con TDAH presentan actitudes desafiantes con sus padres y/o profesores, relacionados con comportamientos negativos, desobedientes y hostiles. Un niño con este trastorno suele discutir y perder los “papeles”, consiguiendo así romper con las normas y culpando a terceros de sus errores, lo que les hace adoptar una actitud vengativa.
Trastorno de la conducta
Este tipo de trastorno es mucho más importante de identificar que el anterior, el Trastorno de Conducta puede degenerar en agresiones de carácter severo en su entorno, vandalismo, adicciones a sustancias estupefacientes, no acudir a la escuela… En resumen, ir en contra de las reglas. La combinación de este trastorno con el TDAH y el Trastorno Oposicionista Desafiante, hace que los pacientes avanzados se conviertan en delincuentes, siendo suspendidos de la escuela, lo que deriva en fracaso escolar, en problemas policiales y legales. Problemas más extremos y peligrosos que aquellos que solo padecen TDAH. Su desarrollo en edades adultos se caracteriza por la adicción al juego, drogas y todo aquello que vaya en contra de la sociedad y las leyes, para ellos no existe una figura de autoridad.
Otros indicadores de alerta
También se debe dar importancia a aquellos casos de pacientes de TDAH, cuyos padres también lo sufran, o sufran trastornos depresivos o de ansiedad. Ya que esto le hará más propenso a desarrollar otros trastornos derivados del TDAH. También se debe prestar seria atención en aquellos pacientes que sufran problemas familiares que condicionen su infancia o adolescencia, tales como los divorcios, conflictos familiares, abusos…


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